El Aviso Legal

 

Para este segundo paso debemos guiarnos por otra norma: la LSSICE*; cuyo ámbito de aplicación son las siguientes actividades: comercio electrónico, contratación en línea, información y publicidad, y servicios de intermediación; y cuando éstas supongan una actividad económica o lucrativa para el prestador de servicios (capítulos I y II). Pero, ¿esto qué quiere decir? He aquí un ejemplo del mal uso del lenguaje. Procedamos a desenmarañar este galimatías.

En primer lugar, las actividades incluidas engloban desde tiendas online (las dos primeras) hasta simples webs informativas (las dos últimas); y todavía más si aparece publicidad externa mediante banners o similares, ya que eso supone un beneficio (de ahí lo lucrativo de la actividad). Así pues, tanto si se obtiene el beneficio del propio servicio ofrecido como de la publicidad incluida, esta ley nos incumbe. Además también lo hace por el simple hecho de ofrecer información, tanto propia (tercer elemento de la lista) como de terceros (cuarto elemento). De ahí la importancia de, aunque solo sea por si acaso, incluir toda la información exigida por esta ley.

En segundo lugar, el prestador de servicios se refiere a quién ofrece esas actividades incluidas, es decir la página o sitio web donde se puede realizar esa compra o acceder a esa información. Así pues, como responsable de dicho sitio, será el/la empresario/a el prestador de servicios obligado por esta ley.

Otro motivo relevante que justifica la necesidad de seguir las directrices de esta norma son las sanciones aparejadas a su "no cumplimiento" (las infracciones están recogidas en el artículo 38 de la LSSICE), que suponen multas desde 30.000 hasta 600.000 euros, entre otras (artículo 39 de la LSSICE).

Y de nuevo explicaremos cómo desde tres flancos: el qué, el dónde y el cómo.

 

El qué

 

La información que debe ofrecer el/la prestador/a de servicios en su página web, según el artículo 10 de la LSSICE, es:

  • El nombre o la denominación social y los datos de contacto, que incluyen el domicilio, una dirección de correo electrónico y un teléfono o fax.
  • Los datos de inscripción en el Registro Mercantil, si están inscritos en este, o del registro público donde lo estén.
  • Si la actividad ejercida precisa de una autorización administrativa, los datos de esta y del órgano encargado de supervisar dicha actividad y autorización. Algunos ejemplos son guarderías, parques de atracciones, clínicas veterinarias, lavanderías y un largo etcétera.
  • Si la profesión está regulada, se incluirán los datos del colegio profesional y el número de colegiado/a, el título académico y estado de la UE que lo expidió (por ejemplo Grado en Derecho expedido por la Universidad de Alicante), y enlaces a los códigos deontológicos o de conducta de la profesión. Por ejemplo una abogada o farmacéutica deberá incluir esta información.
  • El NIF, que se puede incluir en el primer punto.
  • Y si incluye información sobre precios de los productos o servicios se debe indicar si estos incluyen impuestos y gastos de envío, si no se indica en cada uno de ellos.

Un aspecto a tener en cuenta es si se permite la contratación online, pues si lo hace a esta información deberá añadirse otra adicional (siga estas entregas para saber más).

Y como mencionamos en la primera entrega, esta información debe estar disponible “de forma permanente, fácil, directa y gratuita” (artículo 10.1 de la LSSICE).

 

El dónde y cómo

 

Unimos ambos puntos ya que en realidad están interconectados, puesto que donde se incluya la información debe hacerse de una forma o modo concreto para cumplir con las directrices que marca la ley (artículo 10.1 de la LSSICE).

Pero, igual que ocurre con la RGPD, la LSSICE no dice nada concreto al respecto de este punto y, como en la entrega anterior aconsejamos, lo mejor y más adecuado es contar con un apartado específico que recoja toda esta información. Sin olvidar colocarlo en un lugar de fácil acceso y siempre visible como el pie de página (el dónde), además de identificarlo como tal (el cómo). Porque, de nuevo, si la información está pero no llega al/a la usuario/a no servirá para cumplir con la obligación de ofrecerla e informar a este/a. 

Por ejemplo un Aviso Legal en el menú de navegación nombrado como “La empresa” no cumplirá, porque da pie a confusión sobre el contenido; sin embargo como “Aviso Legal” sí que lo haría, siempre que este menú no desaparezca en ningún caso. El objetivo es que el/la usuario/a identifique claramente donde está la información sobre el/la prestador/a de servicios. 

Y fin de la segunda entrega de los fascinantes fascículos sobre la responsabilidad online. Ya estamos un paso más cerca de ser unos/as expertos/as en esta materia. Esperamos que esté siendo de verdad un fascinante proceso de aprendizaje.

 


*LSSICELey 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico

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